La estrategia de lisboa
En el Consejo Europeo de Lisboa, celebrado los días 23 y 24 de marzo de 2000, los Jefes de Estado o de Gobierno decidieron convertir la economía europea en la economía basada en el conocimiento más competitiva del mundo con más empleo y crecimiento económico en 2010. Los decepcionantes resultados de la revisión a medio plazo de esta estrategia hicieron necesaria su revitalización y redefinición en 2005.
FUNDAMENTO JURÍDICO
No cuenta con un fundamento jurídico, aunque las conclusiones de las reuniones del Consejo Europeo constituyen el fundamento del ulterior desarrollo estratégico.
OBJETIVOS
Actualmente, los ambiciosos objetivos generales de la «Agenda» o «Estrategia de Lisboa» se citan con frecuencia en los documentos de la Unión Europea (UE): «convertirse en la economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo, capaz de crecer económicamente de manera sostenible con más y mejores empleos y con mayor cohesión social» (Conclusiones de la presidencia, Consejo Europeo de Lisboa, 23 y 24 de marzo de 2000) «y un medio ambiente sostenible». Este último objetivo se añadió durante la Cumbre de Gotemburgo de junio de 2001 y la consecución de todos se fijó para el año 2010.
REALIZACIONES
A. Contexto general
Durante la Cumbre de Lisboa, celebrada los días 23 y 24 de marzo de 2000, los dirigentes europeos acordaron perseguir un objetivo de crecimiento del 3 % y la creación de 20 millones de empleos antes de finalizar 2010. Definieron asimismo las medidas necesarias —de ámbito europeo y nacional— para lograr tales objetivos. Tras la adopción de la Estrategia de Lisboa en 2000, el Consejo Europeo se centró en la evaluación de los avances logrados en pos del objetivo de «convertir Europa en la economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo». La Comisión publicó su «Informe de primavera» como base de la Cumbre de primavera celebrada en Bruselas los días 25 y 26 de marzo de 2004, durante la que el Primer Ministro neerlandés Wim Kok fue elegido para dirigir un grupo de expertos independientes encargado de examinar los primeros cinco años de aplicación de la Estrategia de Lisboa.
Cincos años después de su lanzamiento, los resultados han sido dispares.
Se han identificado evidentes deficiencias y demoras, por lo que se estimado fundamental relanzar la Estrategia de Lisboa sin tardanza, centrándose en las prioridades del crecimiento y el empleo, para convertir la UE en la economía más competitiva de aquí a 2010.
B. Estrategia de Lisboa: fase I, 2000-2005
Durante la reunión extraordinaria del Consejo Europeo celebrada los días 23 y 24 de marzo de 2000 en Lisboa, los Jefes de Estado o de Gobierno de los 15 Estados miembros de la Unión definieron un nuevo objetivo estratégico encaminado a fomentar el empleo, las reformas económicas y la cohesión social. En vista de los radicales cambios motivados por la globalización y de los desafíos que plantea una economía basada en el conocimiento, el Consejo Europeo propuso una estrategia general encaminada a:
— preparar el paso a una economía y una sociedad basadas en el conocimiento mediante la mejora de las políticas relativas a la sociedad de la información y de I + D, así como mediante la aceleración del proceso de reforma estructural a favor de la competitividad y la innovación, y la culminación del mercado interior;
— modernizar el modelo social europeo mediante la inversión en capital humano y la lucha contra la exclusión social;
— mantener las sólidas perspectivas económicas y las expectativas favorables de crecimiento mediante la aplicación de un conjunto de medidas políticas macroeconómicas adecuadas.
El Consejo Europeo de Lisboa de 2000 consideró que el objetivo global de estas medidas debería ser, con base en las estadísticas disponibles, aumentar la tasa de empleo actual de una media del 61 % a tan cerca como sea posible del 70 % a más tardar en 2010 y aumentar el número actual de mujeres empleadas de una media actual del 51 % a más del 60 % a más tardar en 2010. Aún reconociendo sus diferentes puntos de partida los Estados miembros deberían considerar la posibilidad de establecer objetivos nacionales para lograr tasas de empleo superiores. Y ello, incrementando los efectivos laborales al tiempo que se refuerza la sostenibilidad de los sistemas de protección social.
Se designó al antiguo Primer Ministro de los Países Bajos, Wim Kok, presidente de un grupo de expertos al que se encargó la tarea de revisar la Estrategia de Lisboa. El trabajo del grupo resultó decisivo para la elaboración de la estrategia de 2005. El 2 de febrero de 2005, la Comisión propuso un nuevo punto de partida para la Estrategia de Lisboa, recentrando los esfuerzos en dos objetivos: un crecimiento más intenso y duradero y más y mejores empleos. Desde entonces, las instituciones de la Unión Europea han empezado a transformar el ímpetu del relanzamiento en acciones concretas. El Consejo Europeo de marzo, el Parlamento Europeo y los interlocutores sociales de Europa dieron su apoyo total a la propuesta de la Comisión para relanzar y redirigir la estrategia de Lisboa.
La nueva estrategia se centra en:
— el apoyo al conocimiento y la innovación en Europa;
— la reforma de la política de ayudas estatales;
— la mejora y la simplificación del marco reglamentario en que operan las empresas y la realización del mercado interior de los servicios;
— la supresión de los obstáculos a la libre circulación en los ámbitos del transporte, el trabajo y la educación;
— el desarrollo de una estrategia común sobre la migración económica;
— el apoyo a los esfuerzos de gestionar las consecuencias sociales de la reestructuración económica.
Durante el Consejo Europeo de marzo de 2005, todos los Estados miembros se comprometieron a redactar, antes de que finalizara el mes de octubre de 2005 y con arreglo a sus responsabilidades, programas de reforma nacionales basados en las directrices integradas. Los programas de reforma tendrían en cuenta la disparidad de situaciones y prioridades políticas en el ámbito nacional.
C. Estrategia de Lisboa: fase II, 2005-2008
Se ha de prestar especial atención a la realización del programa de Lisboa. Para alcanzar estos objetivos la Unión debe recurrir más a todos los medios nacionales y comunitarios a fin de explotar mejor las sinergias entre ellos. Para ello, las orientaciones generales para las políticas económicas (OGPE) reflejan el nuevo inicio de la Estrategia de Lisboa y se concentran en la contribución de las políticas económicas al aumento del crecimiento y del empleo. En la sección A se trata de la contribución que las políticas macroeconómicas pueden aportar al respecto. La sección B se centra en las medidas y las políticas que deberían aplicar los Estados miembros a fin de potenciar el conocimiento y la innovación con vistas al crecimiento y a hacer de Europa un lugar más atractivo para invertir y trabajar.
De acuerdo con las Conclusiones del Consejo Europeo de Bruselas (22 y 23 de marzo de 2005), como instrumento general para la coordinación de las políticas económicas, las OGPE deberían seguir abarcando toda la gama de políticas macroeconómicas y microeconómicas, al igual que la política de empleo, en la medida en que esta interactúa con aquellas; las OGPE garantizarán la coherencia económica general entre los tres vectores de la estrategia. Seguirán aplicándose los acuerdos multilaterales de seguimiento vigentes para las OGPE.
Estas orientaciones son aplicables a todos los Estados miembros y a la Comunidad. Deberían fomentar la coherencia de las medidas de reforma contenidas en los programas de reforma nacionales establecidos por los Estados miembros y se verán complementadas por el Programa Comunitario de Lisboa 2005-2008 que abarcará todas las acciones que se hayan de emprender a nivel comunitario en interés del crecimiento y del empleo. La puesta en práctica de todos los aspectos pertinentes de las presentes orientaciones debería tener en cuenta la integración de los objetivos de la igualdad de los sexos en todas las actuaciones.
El Consejo Europeo de Bruselas (23 y 24 de marzo de 2006) confirmó que las orientaciones generales para el crecimiento y el empleo 2005-2008 siguen siendo válidas.
PAPEL DEL PARLAMENTO EUROPEO
1. El Parlamento Europeo y su participación en el proceso de Lisboa
En julio de 2000, el Parlamento Europeo adoptó una Resolución, tras la reunión del Consejo Europeo de Feira, en la que se congratulaba del consenso alcanzado en cuanto a la combinación de políticas cuya adopción promulgaban las conclusiones del Consejo, si bien abogada por la consecución de un Acuerdo interinstitucional. Al año siguiente, el Parlamento examinó el trabajo de preparación del Consejo de primavera y expresó sus dudas con respecto a la capacidad de los Estados miembros de cumplir los compromisos de Lisboa. Aunque el Parlamento identificó la dimensión medioambiental de la Estrategia de Lisboa, advirtió en contra de la fijación de demasiados objetivos y destacó la necesidad de ampliar las consultas a las partes interesadas, incluidos los países candidatos. En su Resolución de mayo de 2001, el Parlamento volvió a insistir en su derecho a participar en el seguimiento de la Estrategia de Lisboa e instó a que se aplicara el método abierto de coordinación establecido por el Consejo Europeo de Lisboa.
En respuesta a las conclusiones del Consejo Europeo de Gotemburgo, el Parlamento secundó el apoyo dado al desarrollo sostenible, pero lamentó que el Consejo solo hubiera llegado a acuerdos de índole general, sin adoptar medidas concretas.
Tras la reunión del Consejo de primavera de 2003, el Parlamento analizó los logros generales en relación con la Estrategia de Lisboa y destacó la necesidad de seguir avanzando en pos de la consecución de los cuatro objetivos prioritarios establecidos por el Consejo. Se pidió a la Comisión que elaborara un plan de trabajo para la consecución de los objetivos de Lisboa en 2010. El Parlamento reiteró sus críticas acerca del método de coordinación y pidió que se aplicaran mecanismos eficaces para llevar a cabo las modificaciones estructurales necesarias. En junio de 2003, el Parlamento pidió que se celebrara un Acuerdo interinstitucional que asegurara la participación del Parlamento en la definición de los objetivos e indicadores y garantizara el desarrollo de un método comunitario.
En una segunda Resolución, posterior al Consejo Europeo de diciembre de 2003, el Parlamento volvió a expresar su inquietud ante el significativo fracaso de los Estados miembros en la aplicación de la Estrategia de Lisboa, pidió que se mejorara el control y destacó a necesidad de emprender reformas estructurales para recuperar la competitividad de Europa, generar crecimiento y crear empleo, teniendo en cuenta los múltiples aspectos del modelo social europeo.
Tras el Consejo de primavera de 2004, el Parlamento hizo hincapié en que la aplicación íntegra de los compromisos acordados era crucial e instó a que se emprendieran acciones políticas en lugar de crear grupos de alto nivel; urgió asimismo a emprender reformas estructurales para generar empleo y lograr el índice de empleo del 70 % necesario para responder al envejecimiento de la población.
Por último, el Parlamento expuso su opinión sobre las conclusiones del informe Kok, subrayando la necesidad de centrarse tanto en las reformas estructurales como en las medidas macroeconómicas, con el fin de estimular el crecimiento y el empleo, y advirtió de la conveniencia de no comprometer la estabilidad y la sostenibilidad de las finanzas públicas.
2. Grupo de Coordinación sobre la Estrategia de Lisboa: composición, objetivos y Resolución del Parlamento de 2005
En diciembre de 2004, se creó el Grupo de Coordinación sobre la Estrategia de Lisboa con el fin de que este se constituyera en foro de debate, actuación y diálogo interinstitucional. Se compone de 33 representantes de los distintos grupos políticos pertenecientes a las diez comisiones parlamentarias más afectadas por la Estrategia de Lisboa y está presidido por Joseph Daul, Presidente de la Conferencia de Presidentes de Comisión. Constituye un foro de debate abierto regular y de apoyo a la labor legislativa de las diversas comisiones y pretende asimismo potenciar la comunicación con los representantes nacionales.
El 9 de marzo de 2005, el Parlamento Europeo aprobó una Resolución sobre la «Revisión intermedia de la Estrategia de Lisboa» (P6_TA(2005)0069) en la que apoyaba una reorientación eficaz de la misma, identificaba los ámbitos políticos principales, tales como la innovación, la reducción de la burocracia y las propuestas de relieve como REACH o la Directiva relativa a los servicios, y hacía hincapié en la importancia del crecimiento económico, el medio ambiente y la cohesión social.
3. Resolución del Parlamento de 2006
El 15 de marzo de 2006, el Parlamento Europeo aprobó una Resolución sobre la «Preparación del Consejo Europeo: la Estrategia de Lisboa (P6_TA(2005)0069) en la que exigía que se efectuara un análisis objetivo de los planes de acción nacionales, se formularan propuestas concretas que respondieran a los desafíos demográficos futuros y se tratara la función estratégica de las políticas energéticas.
4. Diálogos interparlamentarios
El Parlamento Europeo concede gran importancia a la función de los parlamentos nacionales y se centra en el fortalecimiento del diálogo bilateral. Los debates mantenidos durante la segunda reunión parlamentaria conjunta entre el Parlamento Europeo y los parlamentos nacionales, «Los parlamentos nacionales en el camino hacia Lisboa», celebrada el 31 de enero de 2006, destacaron la necesidad de definir la Estrategia de Lisboa de un modo más concreto y realista. Las ventajas que entraña el modelo de «flexiguridad» propuesta por la nueva Agenda de Lisboa recabaron la aprobación general y se reconoció que la cohesión social es insostenible sin competitividad y que esta no es viable sin la primera.
Por último, en diciembre de 2005, el Grupo de Coordinación sobre la Estrategia de Lisboa organizó una audiencia pública para debatir el tema de la competitividad, la investigación y el diseño ecológico. Durante la audiencia se fomentaron los debates sobre la función de los interesados en el proceso de aplicación de los objetivos de Lisboa y en la creación de un espacio de competitividad e investigación sólido en Europa.
5. Acontecimientos en 2007
A comienzos de 2007, la Comisión Europea publicó su informe anual sobre el estado de aplicación en todos los Estados miembros de los programas nacionales de reforma. El Parlamento Europeo sigue supervisando con atención la aplicación de la Estrategia a través de las actividades de su Grupo de Lisboa G33.
Durante la reunión de coordinadores de septiembre de 2006, se decidió prorrogar otro año el mandato del Grupo y, asimismo, designar dos coponentes que elaboren la Resolución del Parlamento Europeo que se someterá a votación antes de la celebración del Consejo Europeo de primavera. Se hará hincapié en el desarrollo de indicadores, las orientaciones integradas de crecimiento y empleo y la cuestión crítica de la energía en la UE.
Olalla LÓPEZ ÁLVAREZ
Gianpaolo Meneghini
Jochen Richter
Septiembre de 2006
