Los principios generales de la política industrial de la UE
La política industrial se incorporó a la legislación de la UE a partir del Tratado de Maastricht. Esta política se rige por la codecisión y afecta a muchos aspectos de la política ambiental, la política relativa al Mercado Único y la política de competencia. Diversas Comunicaciones adoptadas por la Comisión también tienen por objeto establecer condiciones favorables para la competencia industrial.
FUNDAMENTO JURÍDICO
Desde el Tratado de Maastricht, el artículo 157 del Tratado CE prevé iniciativas en materia de política industrial, permitiendo a la Comisión coordinar las medidas de los Estados miembros. Este artículo, modificado por el Tratado de Niza, se rige por la codecisión, por lo que confiere al Parlamento Europeo el papel de colegislador.
OBJETIVOS
La política industrial de la UE va encaminada a acelerar la adaptación de la industria a los cambios estructurales; a fomentar la iniciativa, el desarrollo y la cooperación entre empresas; y a favorecer el potencial industrial de las políticas de innovación, investigación y desarrollo tecnológico.
Varias políticas ya bien integradas en la política industrial pueden contribuir a la consecución de sus objetivos:
— Una mayor apertura del sistema comercial internacional, más concretamente, la apertura de los mercados protegidos de los países terceros a los productores y los proveedores de servicios de la UE: el hecho de conceder a los productores de la UE un acceso menos costoso a los medios de producción extranjeros a la vez que se les somete a una mayor competencia por parte de los países terceros les permite, y a la vez les obliga, a mejorar su capacidad competitiva.
— Las políticas relacionadas con el mercado único, en general, influyen positivamente en la capacidad competitiva, sobre todo porque favorecen la liberación de los mercados y la armonización de las normas.
— La política de I+D, reforzando la base de conocimientos y concentrándose en tecnologías auxiliares básicas.
— La política de la competencia induce a las empresas a mejorar su eficacia y su capacidad para sobrevivir dentro de sus mercados. También ayuda a preparar a las empresas de la UE para afrontar el reto que representan los mercados de terceros países.
— Las políticas sociales y el empleo, incluida la formación profesional, desempeñan un papel esencial en que el fomento de la capacidad competitiva forme parte de la aplicación armonizada de la estrategia de Lisboa. La constante mejora de las cualificaciones de los trabajadores y de la calidad permite responder a la demanda en el mercado de trabajo y contribuye a una economía basada en el conocimiento.
— Las políticas de protección del consumidor y de salud pública son condiciones indispensables para obtener la confianza del consumidor, que a su vez es la base de una demanda estable y creciente.
— La protección del medio ambiente quizá exija restringir o incluso prohibir algunos insumos o tecnologías, lo cual puede acrecentar los costes de producción a corto plazo. A más largo plazo, sin embargo, puede ayudar a las empresas de la UE a conseguir una ventaja competitiva a escala mundial, y crear nuevos mercados para productos y tecnologías no contaminantes.
REALIZACIONES
1. Concepto global
La política industrial es de carácter horizontal y tienen por fin instaurar unas condiciones que favorezcan la competitividad industrial. Sus instrumentos, que son los de la política empresarial, van dirigidos a crear las condiciones generales necesarias para que los empresarios y las empresas puedan tomar iniciativas y explotar sus ideas y las posibilidades existentes.
La política industrial debe tener en cuenta las necesidades y características específicas de los diferentes sectores. Muchos productos, por ejemplo los productos farmacéuticos, los productos químicos o los automóviles, están sometidos a reglamentaciones propias acordes con sus características o sus usos específicos.
2. Documentos principales
Las iniciativas adoptadas para la realización del mercado interior, anunciadas por la Comisión en su Libro Blanco sobre la realización del mercado interior de 1985 [COM(85) 310], dieron un gran impulso a la política industrial de la Comunidad. Un mercado integrado proporcionará a la industria europea las ventajas de las que ya disfrutan sus competidores estadounidenses y japoneses con sus extensos mercados interiores: posibilidad de producción en masa, especialización, economías de escala, cooperación transnacional entre las empresas, armonización técnica, investigación, innovación, inversión y licitación a escala de la UE.
En 1990, en su Comunicación titulada «La política industrial en un entorno abierto y competitivo» [COM(90) 556], la Comisión propuso una estrategia coherente de política industrial destinada a crear las condiciones generales necesarias para que las empresas puedan mejorar la competitividad de la política industrial de la UE y compensar, si es necesario, las deficiencias del mercado. Se preveía la utilización de los instrumentos propuestos por otras políticas de la UE. En los años posteriores, la estrategia de política industrial se ha perfilado mejor y se ha reexaminado.
A finales de 1993, la Comisión, en su «Libro Blanco sobre crecimiento, competitividad y empleo: retos y pistas para entrar en el siglo XXI» [COM(93) 700], señaló la especial importancia, en el marco de una asociación de los sectores público y privado, de fomentar la investigación y el desarrollo tecnológico, adaptar los sistemas de educación y formación y acelerar la creación de redes transeuropeas, en particular en los ámbitos del transporte, las telecomunicaciones y la energía.
El informe de la Comisión de 1995 sobre la aplicación de las resoluciones y conclusiones del Consejo en materia de política industrial [SEC(95) 437 final] mostraba que la actuación emprendida por la UE en el área de política industrial contribuye a una mejora general de la competitividad. La Comisión evalúa en informes anuales la capacidad competitiva de la industria europea. En el informe de 2002 sobre la capacidad competitiva europea [SEC(2002) 528] se examinaban cuestiones como el papel del capital humano en el crecimiento económico, la productividad en los servicios, el desarrollo sostenible en la industria manufacturera y los vínculos entre la política industrial y la política de competencia.
En diciembre de 1995, la Comisión adoptó el «Libro Verde de la innovación» [COM(95) 688], en el que se señalaban los factores que facilitan o dificultan la innovación en la Unión Europea y se proponían, en todos los niveles de decisión, medidas prácticas para incrementar la capacidad global de innovación de la UE, haciendo especial hincapié en las PYME. En 1996, el Parlamento Europeo aprobó los principios generales de las conclusiones de la Comisión en materia de innovación.
En su Comunicación titulada «Competitividad de las empresas europeas frente a la mundialización» COM(98) 718), la Comisión invitó a la industria, a los sindicatos y a las instituciones de la UE a definir una nueva política industrial y propuso medidas para mejorar la capacidad competitiva de las empresas de la UE en el mercado mundial.
Ante la perspectiva de la ampliación, la Comisión consideró necesario reflexionar sobre el futuro de la política industrial de la UE. En 2002, la Comunicación titulada «La política industrial en la Europa ampliada» [COM(2002) 714] subrayaba el papel fundamental que desempeñan el conocimiento y la innovación en una economía mundial. La industria de la UE se enfrenta al reto de la mundialización, que exige que la política industrial pueda responder rápidamente a acontecimientos imprevistos, así como una mayor convergencia en las cuestiones de regulación. Otros retos se refieren a la evolución tecnológica y organizativa, el desarrollo de la innovación y de la iniciativa empresarial, el crecimiento de las inversiones en el marco del desarrollo sostenible y, por último, el reconocimiento de las nuevas exigencias de la sociedad. La Comisión propone responder al conjunto de estos retos mediante el fomento de la innovación, el conocimiento y la investigación, de la iniciativa empresarial y de la producción industrial sostenible.
La Comunicación titulada «Acompañar los cambios estructurales: Una política industrial para la Europa ampliada» [COM(2004) 274] es continuación de la de diciembre de 2002 sobre «La política industrial en la Europa ampliada» y de la de noviembre de 2003 sobre «Algunas cuestiones clave de la competitividad en Europa: Hacia un enfoque integrado», en las que se habían esbozado un análisis del problema de la desindustrialización. Como acompañamiento del cambio estructural, la Comisión propone tres tipos de acciones. En primer lugar, la Unión Europea debe proseguir sus esfuerzos para legislar mejor y crear así un marco reglamentario favorable a la industria. En segundo lugar, deberán explotarse mejor las sinergias entre las distintas políticas comunitarias con incidencia en la competitividad de la industria. En tercer lugar, la Unión debe continuar desarrollando la dimensión sectorial de la política industrial.
La Comunicación de la Comisión sobre la política industrial, anunciada en el marco del programa sobre la estrategia de Lisboa de julio de 2005, va dirigida a fortalecer el sector industrial de la Unión Europea desarrollando un enfoque más integrado de política industrial [COM(2005) 474]. La buena salud de la industria manufacturera es indispensable para el crecimiento de Europa. La Comunicación desea ampliar y completar el marco existente de política industrial de la UE centrando la atención en su aplicación práctica en los diferentes sectores.
PAPEL DEL PARLAMENTO EUROPEO
Los cambios introducidos por el Tratado de Maastricht en el Tratado CE abordaron por vez primera la cuestión de la política industrial, un logro que puede atribuirse a las iniciativas del Parlamento Europeo, que contribuyó a estimular la reorganización del sector siderúrgico y pidió que se aplicara una política industrial más dinámica. El Parlamento ha adoptado numerosas resoluciones, por ejemplo:
— La Resolución de 14 de mayo de 1998 sobre la Comunicación de la Comisión titulada «Competitividad de la industria europea» señalaba los puntos débiles de la economía europea (por ejemplo, su presencia insuficiente en nuevas áreas de las tecnologías de la información, la escasa inversión, los sistemas fiscales poco favorables que provocan la deslocalización de las empresas, un mercado único fragmentado unido a la falta de una identidad como empresa europea) y pedía a la Comisión que planteara una política industrial europea genuina, basada en una mezcla entre incentivos para estimular la inversión, préstamos o ayudas financieras directas para apoyar la modernización de las viejas empresas y el uso del capital de riesgo.
— En su Resolución de 15 de enero de 1999, el Parlamento Europeo pidió a la Comisión un análisis detallado de los efectos de la crisis internacional financiera en la industria de la UE, especialmente los sectores textil, siderúrgico y naval.
— En la Resolución de 13 de junio de 2002 evaluó la Comunicación de la Comisión de noviembre de 2001 titulada «Mantener los compromisos, aumentar el ritmo» [COM(2001) 641] y reiteró su apoyo al objetivo del Consejo Europeo de Lisboa del año 2000 consistente en hacer de la UE para 2010«la economía del conocimiento más competitiva y dinámica del mundo, capaz de generar un crecimiento económico sostenible, más empleos de mejor calidad y una mayor cohesión social».
— En su Resolución de 9 de junio de 2005, el Parlamento expresó su satisfacción por la decisión de la Comisión de considerar la política industrial como una de las prioridades de la agenda europea y apoyó la promoción de una política industrial voluntarista para acompañar y anticipar los cambios estructurales y desarrollar una base industrial europea sólida y competitiva.
— En su Resolución de 5 de julio de 2006 sobre «Un marco político para fortalecer la industria manufacturera de la UE. Hacia un enfoque más integrado de política industrial» [2006/2003(INI)], el Parlamento acoge con satisfacción la Comunicación de la Comisión, que define un marco político y presenta un programa de trabajo ampliado para la industria manufacturera para los próximos años; y considera que esta Comunicación es un elemento de gran importancia para conformar una política industrial estable y equilibrada mediante la combinación de medidas sectoriales concretas con iniciativas políticas transectoriales.
M. GYÖRFFI
Septiembre de 2006
